La sostenibilidad en la producción de carne va más allá de lo ambiental; incluye salud animal, bienestar y eficiencia. Mientras que la nutrición ayuda, la mejora genética ofrece ganancias de eficiencia que son permanentes y acumulativas.
Seleccionar genéticamente el ganado en función de rasgos económicos, como la eficiencia alimenticia, automáticamente reduce la intensidad de las emisiones. Estudios recientes demuestran que seleccionar la mejor genética puede lograr una reducción de carbono del 5 al 9% por kilogramo, asegurando el acceso a mercados y la rentabilidad futura.
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