Ventajas y desventajas de los métodos de castración


ganadería
ARTÍCULO TÉNICO.- Por Méd. Vet. Javier Confalonieri.- La cría en la explotación bovina tiene como principal objetivo obtener la mayor cantidad de terneros nacidos y destetados con el mejor peso y estado,  mediante un adecuado manejo reproductivo y sanitario. En un sistema productivo de cría, un destete bien logrado, no constituye un epílogo sino el puente hacia la continuidad de una producción exitosa y rentable. La práctica más común, al tiempo del destete, es la castración. Es la tradicional “yerra”, realizada casi siempre en otoño y a veces, ya en pleno invierno para evitar la presencia de moscas y las consecuentes miasis (bicheras).
El veterinario Javier Confalonieri.
El veterinario Javier Confalonieri.
No es la castración la única práctica que se realiza en esta etapa. También y en simultáneo, con el objeto de mover una sola vez, se realiza la señalada, marcación a fuego, colocación de caravanas identificatorias, vacunaciones, desparasitación, entre otras. Estas prácticas, algunas más cruentas que otras, sumadas al destete, el que, en cualquiera de sus formas determina una etapa crítica para el ternero, pues la sola separación de su madre constituye un trastorno importante, ocasionando un estado de compromiso orgánico más o menos severo (stress), que se manifiesta con caída de las defensas del sistema inmunitario, generalmente inmaduro aún y una pérdida de peso que, según los casos, no baja de un 15%. También se debe considerar la muerte de terneros por enfermedades infecciosas y, en no pocos casos, por golpes y traumatismos diversos. Todo esto suele ser motivo de pérdidas económicas importantes.
Existen explotaciones en los que el manejo de los rodeos es dificultoso por ser campos de monte, zona de islas o esteros o muy extensivos, donde los movimientos de animales se realizan solo para vacunar contra la Aftosa o para apartar lotes con destino a la venta. Aun así se deberá establecer la mejor estrategia para que las pérdidas económicas mencionadas sean mínimas y mayor la rentabilidad, sin dejar de considerar el aspecto del Bienestar Animal, contemplado en normas como la Ley Nacional 14.346 y la Resolución SENASA 1.286/93, entre otras. Esta última considera en su art. 5º, las pautas ambientales y de manejo recomendables. La inobservancia de las buenas prácticas, ocasiona también grandes pérdidas en los mercados de carnes nacionales e internacionales.
Normalmente, los terneros son castrados entre los 5 y los 9 meses de edad. La castración puede hacerse mediante métodos cruentos o incruentos. Entre los primeros, el de uso casi exclusivo es de castración “a cuchillo”, particularmente traumático por las formas de sujeción (volteo e inmovilización a lazo y maneas) y la inmediata ablación testicular, sin uso de anestesias, con incisión de la piel y demás capas envoltorias del testículo y el corte del paquete vásculo-nervioso, con sangrado e intenso dolor.
Estudios referidos a esta práctica y a la pérdida de peso de los terneros sometidos a ella indican que, un ternero de 6 meses de edad castrado “a cuchillo”, pierde alrededor de 10 kg en el transcurso de los 30 días posteriores a la castración. Esto a valores actuales ($12/kg), supone una merma económica de $120. A esto debe sumarse el peso que pierde de ganar dicho ternero a campo, en esta época del año, en el mismo período.
Estimando una ganancia diaria de entre 250-500 gr/día, representa entre 7,5 a 15 kg. Esto, más los 10 kg perdidos post-castración, suman de 17 a 25 kg, equivalentes a $200/$300 menos. Esta cifra puede verse incrementada por gastos en concepto de tratamientos curativos en caso de infecciones y miasis (antibióticos, curabicheras, etc), aumento de horas laborables y también pérdidas por muerte de animales.
A propósito de lo señalado en último término, no deberá olvidarse que, los terneros que se castren con estos métodos, deberán ser vacunados contra mancha y gangrena, dos dosis con un intervalo de 15/20 días. La última dosis aplicada no menos de 15 días antes de la castración.
En la castración a cuchillo, una forma de reducir los riesgos de traumatismos, infecciones y bicheras, es hacerla con el ternero en pie, en el cepo  y sujetado en la manga. Esto permitirá, previo a la castración quirúrgica, poder desinfectar el escroto y zonas adyacentes con soluciones antisépticas (amonios cuaternarios, yodo povidona, etc.). La distancia del suelo disminuye el riesgo de infecciones. Cuando se trate de terneros de tamaño grande, se procederá a ligar los vasos sanguíneos con hilo de lino o tanza, para evitar las hemorragias. Luego deberá usarse aerosoles curabicheras y repelentes de moscas, evitando de esa forma que éstas desoven en la herida con la consiguiente miasis (bichera). Este método suele ser criticado por insumir mucho tiempo. En todo caso se deberá evaluar, qué es lo menos conveniente: perder tiempo o perder un animal.
Es creencia generalizada que, cuando el ternero se castra a mayor edad, gana más kilos por mayor desarrollo de la masa muscular, debido a la acción anabólica de la Testosterona (hormona producida por los testículos). Lo cierto es que la Testosterona manifiesta su propiedad anabólica cuando el bovino macho alcanza la pubertad, la que se verifica entre el 8º y el 10º mes de vida. Esto depende de la mayor o menor precocidad en las diferentes razas. Contrariamente a la creencia aludida, está demostrado que, cuando mayor es la edad de castración, mayor es la pérdida de peso.
De acuerdo a lo expresado, se impone la siguiente pregunta: ¿por qué no hacerlo de otra manera?
En el 3 º y 4º párrafos precedentes, hacíamos referencia a pérdidas económicas, rentabilidad y Bienestar Animal. En tal sentido, y para hacer más rentable y eficiente el sistema de cría y llegar a un destete exitoso, es recomendable la castración de los terneros dentro del primer mes de vida. ¿Por qué? Por las siguientes razones: a) Se elimina el stress por destete. b) Menor traumatismo quirúrgico en caso de castración a cuchillo; en consecuencia, menos dolor y menor riesgo de infecciones. c) Por las razones antedichas, se verá muy reducida la pérdida de peso. d) Los terneros de esta edad y provenientes de madres vacunadas y revacunadas durante la preñez, particularmente contra enfermedades clostridiales, se verán protegidos con una importante inmunidad pasiva conferida por el calostro.
Una forma de disminuir las pérdidas por heridas, infecciones, miasis etc., es mediante la utilización de métodos incruentos. Esto es con la utilización de la Pinza de Burdizzo o del Elastrador. Ambos son muy eficaces, particularmente en animales de corta edad.
La Pinza Burdizzo aplicada en el cuello escrotal, durante 10 segundos como mínimo, actúa por aplastamiento del paquete vásculo-nervioso que irriga e inerva al testículo. La interrupción del aporte sanguíneo, determina la necrosis y atrofia de los testículos.
El Elastrador es una pinza que sirve para la colocación de unas anillas de goma, las que colocadas en cuello escrotal actúan por compresión, interrumpiendo la irrigación sanguínea y la consiguiente necrosis de los testículos y de la bolsa escrotal, los que, secos, se desprenderán del cuerpo, transcurrido cierto tiempo.
En estos métodos puede darse el caso de alguna merma en su efectividad, debido a que una anilla de goma pueda cortarse o porque la compresión de los vasos sanguíneos no haya sido suficiente. De todas formas las ventajas son indiscutibles.

http://www.mitreyelcampo.com.ar/2013/06/18/ventajas-y-desventajas-de-los-metodos-de-castracion/

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