Los nuevos modelos de agronegocios #PreguntaleaFIRA

Es bien conocida la recurrencia de “crisis alimentarias”, “crisis de precios agropecuarios” y de la manifestación de la “crisis financieras”, en amplios sectores de la población y en muchos países, se ha expresado una cierta desilusión por los resultados obtenidos con los modelos económicos y de la apertura comercial impulsados durante las últimas dos décadas. La incapacidad de estos modelos de crear una mejora sustantiva en el nivel de vida de la mayoría de los pobladores y el evidente aumento en la brecha en los ingresos de la población, aunado con el reconocimiento de los riesgos que el cambio climático representa para la humanidad, y el cuestionamiento de la sostenibilidad de los sistemas agroalimentarios, ha alentado la búsqueda de modelos de negocios que, de forma innovadora e incluyente, ayuden a la creación de una sociedad mas justa y prospera. Como respuesta a estos retos, se ha propiciado el surgimiento de cinco nuevas tendencias en modelos de negocio que se irán consolidando en los próximos años, estas son:

La responsabilidad social empresarial.
Los negocios ecológicos o “verdes”.
Los agronegocios incluyentes.
Los “negocios sociales”.
Los agronegocios sostenibles.

1.- La responsabilidad social empresarial.
La responsabilidad social empresarial es un concepto que se ha transformado en un movimiento ya generalizado que irá ganando un mayor número de adeptos en los próximos años, debido a la concientización de las empresas acerca de la importancia de centrar parte de sus esfuerzos en mejorar las condiciones sociales y laborales de sus trabajadores, conservar los recursos ambientales y contribuir al desarrollo de las comunidades donde operan. Este movimiento ha provocado que las empresas empiecen a pensar no solamente en la rentabilidad financiera, que sin duda sigue siendo la responsabilidad principal y más importante, sino también en función de su responsabilidad social.

2.- Los negocios ecológicos o “verdes”.
Los llamados negocios verdes o ecológicos constituyen el segundo modelo de negocios que se ha consolidado en los últimos años y que continuará apareciendo en el futuro. Este nace como respuesta al reconocimiento de los peligros que se asocian con el tema del cambio en el ambiente, por la destrucción de los recursos naturales, el uso excesivo de combustibles fósiles y la incontenible producción de contaminantes de todo tipo. Esta conciencia toma lugar de manera prioritaria en la industria de la transformación y en las grandes cadenas de distribución, las cuales han iniciado agresivos programas de reconversión de sus procesos hacia un uso más razonable de energía, la producción de menos contaminantes y la reutilización de los recursos. Destaca el ejemplo de Wal-Mart, la cual ha fijado metas muy claras para la reducción del uso de energía y de desechos. Sin duda, muchas empresas e industrias, independientemente de su tamaño y lugar de operación, seguirán en esta tónica como respuesta a una mayor y más exigente regulación ambiental y a los compromisos adquiridos por los países del hemisferio.

Este modelo de negocios afectará a la agricultura en todos los ángulos, desde la forma de producción, hasta el tipo de empaque y etiquetado que se utilice. En este sentido, se pueden identificar cuatro grandes cambios que la agricultura, como negocio, tendrá que hacer para convertirse en una “agricultura verde”:

a)      Mejorar el uso del agua, por el uso de nuevas tecnologías de riego y nuevos servicios para el uso, re-uso y conservación de este recurso que se considera será el más sensible para la humanidad en el mediano y largo plazo.

b)      Procurar una mayor conservación del suelo y el subsuelo, por lo que aumentará el número de hectáreas que producen a partir del concepto de “cero labranza” o labranza de conservación, el esfuerzo se orienta a reducir el uso excesivo de fertilizantes sintéticos y de pesticidas que alteran la biología de este elemento central.

c)      Reducir el uso de combustibles fósiles en todo el proceso productivo, para lo cual el sector agrícola debe convertirse en un actor más activo en las decisiones de política energética en los países, es necesario invertir investigación y desarrollo de fuentes alternativas de energía para el uso en la misma agricultura, concepto que va más allá de la simple producción de biocombustibles.

d)      Promover el surgimiento de sistemas de producción agrícola y pecuaria, cuyo valor generado provendrá no solo del tipo de productos, sino también del valor asociado con los créditos de carbono y su impacto en la reducción del efecto invernadero y en el calentamiento global, por lo que en los próximos años se observará un aumento en el número y tipo de agronegocios orientados a la obtención y comercialización de “bonos de carbono”.

Todas estas innovaciones no podrán ser materializadas sin un marco institucional y legal preciso, sin incentivos adecuados, sin financiamiento, y sin la participación del sector privado, quien deberá actuar de manera conjunta con los gobiernos para promover la inversión y la generación de economías de escala en estos procesos.

3.- Los agronegocios incluyentes.
El modelo agronegocios incluyentes ha emergido en los últimos años y en cierto sentido es el resultado de la expansión de los esfuerzos de responsabilidad social de muchas empresas privadas,  de actores públicos y organizaciones de la sociedad civil interesados en ofrecer una oportunidad a las clases y sectores más marginados de la sociedad. Los modelos de agronegocios incluyentes se focalizan en las oportunidades que los estratos bajos de la población ofrecen como consumidores y empresarios. Sin duda este tipo de iniciativas incluyentes será una de las tendencias del futuro. El sector financiero ha desarrollado toda una estrategia para atender estos nichos de mercado.

4.- Los “negocios sociales”.
El modelo de negocio social recientemente se ha venido impulsando. El objetivo de este tipo de emprendimientos es la generación de utilidades, a diferencia de los tradicionales. Un negocio social es una iniciativa “diseñada para cubrir una meta social”, donde las utilidades no serán repartidas entre los accionistas o socios, sino reinvertidas en el crecimiento de la empresa para expandir sus metas y lograr mayor impacto. De esta forma, el postulado de “negocios sociales” implica que aquellos negocios creados con este esquema deberán de ser operados con la misma intensidad, principios y astucia que los tradicionales, y tendrán que cubrir todos sus gastos y generar utilidades. Este modelo de negocios, aún novedoso, resultará atractivo para los jóvenes que inician sus carreras y para aquellos inversionistas que tienen otra forma de concebir su función en la sociedad.

5.- Los agronegocios sostenibles.
Los negocios agroalimentarios deben ser sostenibles, desde una perspectiva:


  • Política
  • Económica
  • Financiera
  • Social
  • Medioambiental.

La sostenibilidad desde la perspectiva política representa las leyes, normas y regulaciones, regímenes de propiedad de activos, garantías para los agentes sociales y económicos que afectan directamente el buen funcionamiento y cohesión de la red. Esta sostenibilidad condiciona la viabilidad de las otras restantes.

La sostenibilidad económica supone el desarrollo de acciones para la generación de una rentabilidad económica viable a corto, medio y largo plazo sin necesidad de transferencias de recursos financieros del exterior hacia la misma, que apuntalen su rentabilidad económica (subsidios).

La sostenibilidad financiera se refiere a la capacidad de las empresas para generar sus propios recursos financieros que den sustento a la operación de las mismas, así mismo generar la capacidad de apalancamiento suficiente para implementar los proyectos de capital y expansión.

La sostenibilidad social implica un reparto justo y equilibrado de los riesgos y beneficios de los diferentes agentes participantes, esta muy ligado al estado de bienestar de los mismos, una empresa es sostenible socialmente si no genera desigualdades, concentración injusta del valor y en general una situación de malestar en la red de negocios.

La sostenibilidad medioambiental esta enfocada a la compatibilidad del desarrollo de las actividades y el funcionamiento de la empresa, con el mantenimiento de organismos vivientes, procesos biológicos, fisicoquímicos, ecosistemas existentes y el respeto al medioambiente y conservación de los recursos naturales en el ámbito de influencia de las actividades de la empresa.


Luis Ángel López Ibarra es Especialista de la Subdirección de Productos Financieros de FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA. lalopez@correo.fira.gob.mx


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