El paradigma de la hembra en el sacrificio

Varios fenómenos comerciales y sanitarios se han presentado en nuestro país en los últimos años con respecto al ganado bovino como producto final de sacrificio.
Entre ellas podemos mencionar el incremento en la comercialización de ganado gordo para Venezuela, la ¨exportación¨ de carne para países del medio oriente y también; los cambios en las condiciones sanitarias por el ICA que determinaron en un momento la muerte de un sinnúmero de vientres aptos reproductivamente, a causa de una determinación, en mi concepto mal tomada sobre el manejo del proyecto de erradicación de brucelosis, que obligó a los ganaderos a botar sus ganados en frigoríficos y subastas de ganado gordo huyéndole a un sistema de sangrados, que además de costos, degeneraba en sanciones descabelladas, extremadamente prolongadas y; que para colmo de males el ICA no tenía como sostener económicamente hablando para poder proceder con el sacrificio de los ganados determinados como enfermos o positivos.
Y ni hablar de la cantidad de huérfanos y de terneros levantados con teteros y de mala manera que ocasionó la muerte y la presión de ceba de estas vacadas…. Cuánto se van a demorar en desarrollarse estos terneros…… cuánto va a atrasar genéticamente estos ejemplares nuestra ganadería… Estuvimos a punto de crear un ICBF ganadero que protegiera los derechos de esos innumerables terneritos de 20 y 30 kilos vendidos en subasta y lanzados cruelmente a su suerte.
Estos aspectos han sido determinantes en la distribución del volumen comercializado por las empresas de subastas, donde hace unos años la gran mayoría del total vendido correspondía a machos gordos.
Dejando un espacio para las vacas descartadas de hatos de cría, ya fuera por edad, por presión de selección o por problemas reproductivos. Hoy en día el panorama es distinto. La venta de hembras para sacrificio supera en más de 70 % del total comercializado al macho. Y peor aún, de ese total una gran mayoría corresponde a novillas y vacas aptas reproductivamente que ingresan a este evento por razones meramente económicas, víctimas de un esquema de negocio que les ha negado la posibilidad de cumplir su ciclo reproductivo en los hatos.
Ahora y para acabar de completar el problema, estamos acostumbrando a los consumidores a comprar un producto estéticamente bonito, de buena calidad y de excelente sabor, PERO QUE DEBERIA ESTAR EN UN POTRERO COMIENDO Y PARIENDO TERNEROS y no en una mesa de carnicería.
Quién entonces va a convencer a estos comerciantes de que regresen al negocio de la vaca vieja, de la grasa amarilla, del novillo gordo… Quién va a ponerse en la tarea de educar  a comercializadores y consumidores en la virtud de madurar carnes para aprovechar cortes de segunda y convertirlos en carnes de mejor sabor y de excelentes virtudes para el consumo en nuestros hogares.
¡Está bien! Supongamos que nada de lo anterior va a suceder, porque en Colombia estamos y acá esas cosas no suceden… Hagámonos una pregunta: ¿de dónde sale el precio de la hembra desteta de $2.200 por kilo y de la novilla de vientre de $2.500 pesos, si estamos vendiendo novillas gordas prácticamente al mismo precio que el macho?
Si será que el rendimiento del macho y su supuesta capacidad de desarrollo es tan brutalmente superior a la hembra, para que un ternero desteto valga $700 y $800 pesos más que una ternera… Será lógico que estemos sobrevalorando el precio de un animal que solamente va a tener destino de sacrificio y que tengamos totalmente subvalorado un producto que tiene varias opciones de mercado, si bien una ternera puede venderse para cría o para ceba?
Yo creo que no es lógico, yo creo que debemos replantearnos la estructura de nuestro negocio para poder alcanzar un margen de rentabilidad que supere los costos de producción, debemos definir el norte de nuestro negocio, orientar nuestros esfuerzos dentro de una gremialidad que permita hacer fuerza en un mismo sentido, debemos pedirle al Gobierno, que en lugar de estar tratando de cobrarle las críticas al doctor José Félix Lafauriecon amenazas y con la eliminación de prebendas para el funcionamiento de uno de los pocos gremios que hasta ahora no ha paralizado el país, que a pesar de los señalamientos continua generando empleo y procurando el desarrollo de un campo que solo los campesinos queremos…
Criticar es fácil, tirar piedras desde la orilla y sentarse a esperar que otros solucionen los problemas por nosotros es una práctica que se ha vuelto normal en nuestro país. Salgamos a las calles, apoyemos nuestros ideales, retomemos esas causas que hacían levantar a un pueblo en torno a una sola voz… No nos aletarguemos en el sueño eterno del conformismo, en fin vivamos de tal manera que en la mecedora con los nietos tengamos historias y medallas de orgullo para mostrar.
Escrito por: Carlos Aulestia Botero | Publicado en: Contexto Ganadero

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