El sistema milpa intercalada en árboles frutales, una tecnología para pequeños productores

 COLEGIO DE POSGRADUADOS

ERNESTO HERNÁNDEZ ROMERO, RICARDO MENDOZA ROBLES, JOSÉ I. CORTÉS FLORES Y ANTONIO TURRENT FERNÁNDEZ*

En el campo mexicano la producción de alimentos a baja escala, la cual se destina principalmente al autoconsumo, es producida en unidades de producción pequeñas, de no más de 5 hectáreas, generalmente dispersas en varios predios, que representan el 60 por ciento de las 3.8 millones de unidades de producción del país.
Los productores inmersos en este tipo de agricultura siembran principalmente cultivos básicos, bajo condiciones de temporal, tanto en parcelas con pendiente moderada como en condiciones de ladera con pendientes abruptas; esta última condición está ubicada principalmente donde habitan los grupos étnicos del país.           
Este pequeño agricultor está inmerso en una profunda crisis económica, social y ecológica recurrente. Sin embargo, en el caso de, las cuencas altas y bajas la producción de alimentos, particularmente de maíz, es suficiente para satisfacer las necesidades de la familia, pero en condiciones de ladera, la producción de maíz fluctúa entre los 500 y 700 kg/ha, la cual claramente resulta insuficiente para cubrir los requerimientos familiares. 
El pequeño agricultor que obtiene rendimientos de maíz por arriba de las 4 ton/ha de grano y 5 toneladas de rastrojo seco, sus ganancias son de apenas una fracción de salario mínimo, es decir, el maíz visto desde esta perspectiva no es rentable.
Desde el punto de vista sustentable, la producción de maíz enfrenta restricciones asociadas a problemas de erosión hídrica y, emisiones de CO2, por la quema del acahual en el caso de sistemas de Roza–Tumba–Quema, lo cual es particularmente problemático en condiciones de ladera. Por otro lado, diversos estudios, en situaciones de ladera, conducidos en San Andrés Tuxtla,  Veracruz, revelan que por cada kilográmo de maíz producido se pierden 37 kilográmos de suelo.
Sin embargo, debe reconocerse que los pequeños agricultores son depositarios de las 59 razas nativas de maíz existentes y de mucha de la diversidad biológica del país, además, que son pilares fundamentales en la seguridad alimentaria de las familias mexicanas.     
En la región del valle de Puebla, los agricultores han desarrollado un sistema agroforestal donde establecen cultivos básicos y especies frutales en forma intercaladas, muchas de las cuales actualmente no son competitivas para las exigencias del mercado, si bien la gran diversidad de especies permite enfrentar eficientemente las eventualidades del clima y del mercado.
Actualmente la disponibilidad de nuevos genotipos de durazno y manzano, liberados por el Colegio de Postgraduados o introducidos, tienen los atributos requeridos para ser insertados en esquemas de mercado competitivos, estos nuevos materiales han  permitido potenciar de nuevo el sistema de producción convencional. 
Ante tal panorama un grupo de profesores e investigadores del Colegio de Postgraduados y, del INIFAP, junto con los productores de varios estados, ha desarrollado una tecnología multiobjetivo denominada Milpa Intercalada en Árboles Frutales (MIAF), para que el pequeño agricultor enfrente exitosamente la problemática anterior, y pueda aspirar a mejores ingresos y a mayores niveles de bienestar.
El MIAF en una tecnología multiobjetivo porque:
a) Fortalece la seguridad alimentaria de las familias rurales mediante la producción de granos y frutas.
b) Incrementa sustantivamente el ingreso familiar.
c) Contribuye a conservar el suelo y el agua.
d) Ayuda a capturar y secuestrar carbono, con lo cual contribuye a mitigar el calentamiento global y es factible de prestar un servicio ambiental. 

Características de un módulo MIAF
Caso de terrenos con pendiente moderada o suelos planos. En terrenos con una pendiente menor a 20 por ciento, el módulo MIAF típico consiste de tres franjas de 4.8 metros de ancho cada una. La franja central está ocupada por los árboles frutales y las franjas laterales por el maíz o frijol en seis surcos de 0.80 m de ancho cada uno (alternando dos surcos de maíz seguidos de dos surcos de frijol). En esta distribución espacial, cada cultivo ocupa una tercera parte de terreno. Se recomienda para el primer año de plantación de los árboles dejar por lo menos una franja de 1.6 metros a cada lado y a partir de ahí sembrar los cultivos básicos (14 surcos de 0.8 metros de separación).
La repetición de este módulo a lo ancho del terreno da lugar a una separación entre hileras de 14.4 metros, con 12 surcos de maíz y frijol entre ellas en el segundo año. Los árboles se plantan al centro de la franja con una separación de 1.00 metros (en condiciones de riego y temporal benigno) y se conducen con una sola rama de estructura en forma alterna.
Caso de laderas con pendiente pronunciada. En laderas con pendiente entre 20 y 40 por ciento, el módulo MIAF consiste de una anchura total de 10.6 metros, la cual está dividida en tres franjas: una franja central de 4.2 metros ocupada por los árboles frutales y una a cada lado donde se siembran los cultivos anuales. En la franja central los árboles están plantados al centro con una separación sobre la hilera de 1.0 metros. En las franjas laterales deben sembrarse cuatro surcos de 0.8 metros de ancho cada uno, de los cuales dos son de maíz y dos de frijol o de haba en forma alterna.

Selección de especies y variedades
Especies Frutícolas. Estas deben producir fruto de calidad para consumo en fresco, estar adaptadas al clima y suelo de la región, y responder a la conducción y poda tipo Tatura o en V. Para clima templado se recomiendan: durazno (el más estudiado), manzano, chabacano, nogal, peral y tejocote.
Maíz y Frijol. Los materiales que se recomiendan son criollos que el agricultor ha identificado como sobresalientes. En algunos casos deben ser genotipos mejorados, que también hayan mostrado potencial de producción y aceptación por parte de los agricultores, y/o recomendados por instituciones de investigación y de enseñanza, públicas y privadas.
Los cultivos, en cuanto a plagas y enfermedades son protegidos mediante planes de acción desarrollos por el Colegio de Postgraduados y están acordes a las distintas condiciones ambientales.  

Impacto del sistema
Rendimientos e Ingresos. Con este sistema los rendimientos de durazno en riego han fluctuado desde 27 toneladas hasta las 40 toneladas por hectárea dispersa, mientras que en temporal desde 16 toneladas hasta 20 toneladas por hectárea dispersa. En manzano los rendimientos en años de máxima producción, han sido de hasta 40 toneladas por hectárea dispersa.
De acuerdo con los resultados obtenidos, el durazno, puede rendir hasta un 50  por ciento cuando está intercalado con maíz y frijol en comparación cuando está en un huerto simple, aun cuando solo ocupa el 33 por ciento de la superficie.
En el caso del maíz los rendimientos han variado desde las 8–10 toneladas por hectárea dispersa, sin embargo, en otras partes como en el estado de México se han reportado rendimientos de hasta 16 toneladas por hectárea dispersa sembrando el maíz en dos surcos alternos con dos surcos de frijol. El maíz, al igual que la tendencia del durazno, ha producido un 17 por ciento más de grano que cuando está como cultivo simple. El caso de los rendimientos de frijol intercalado, estos han sido muy similares a los obtenidos como cultivo simple.
De acuerdo con los análisis económicos realizados, se observa que es posible pasar de una fracción de salario mínimo (con maíz únicamente), hasta seis salarios mínimos al tener este sistema (durazno–maíz–frijol) en una superficie de 3.0 hectáreas.
Erosión del suelo. En suelos de ladera esta tecnología ha mostrado coeficientes de pérdidas de suelo similares a los de un bosque de acahual y de encino. Para el caso de la erosión hídrica del suelo, la tecnología MIAF ha mostrado pérdidas de suelo hasta de 700 kg/año. Estos niveles son permisibles en una agricultura sustentable. En cuanto al carbono, el sistema MIAF con durazno permite capturar alrededor de las 2.0 ton/ha/año.  
Costo de la tecnología. Si bien el costo de establecimiento de un módulo de una hectárea MIAF es de alrededor de 35 mil 833 pesos, gran parte de la inversión es en los árboles, lo cual representa el 67 por ciento de los costos. No obstante, esta tecnología es divisible y los modulos con fines demostrativos en promedio pueden ser de media hectárea, lo que se asocia a una inversión del 50 por ciento. Por otra parte, en una difusión de mayor escala, los árboles pueden ser propagados en viveros locales bajo un estricto control de propagación que cumplan con los criterios de certificación sanitaria, lo que finalmente reduciría el costo de establecimiento, que es uno de los obstáculos para una adopción amplia del sistema.

En la imagen de arriba, modulo MIAF con manzano var “Agua Nueva” intercalado con maíz–frijol asociado; abajo, detalle de un modulo MIAF con durazno en suelos planos y en condiciones de ladera con pendiente abrupta

Información de contacto
Colegio de Postgraduados, campus Puebla
kilómetro 125.5 carretera federal México–Puebla, Santiago Momoxpan,
municipio de San Pedro Cholula,
C. P. 72760, Puebla,
México (bulevar Forjadores)
Tel. 01 (222) 2 85 00 13,
2 85 14 42, 2 8514 45, 2 85 14 47
http://www.colpos.mx/2010/puebla
M.C. Ernesto Hernández Romero Correo electrónico: eromero93@hotmail.com
*Investigadores del Colegio de Postgraduados, campus Puebla

2 comments:

QUISIERA SABER SI EXISTE CAPACITACION SOBRE ESTA TECNICA PARA LOS CAMPESINOS EN EL ESTADO DE MEXICO, EN ESPECIAL EN AYAPANGO EDO MEX. MI CORREO ES marian_stone@hotmail.com AGRADECERE MUCHO SUS AMABLES COMENTARIOS.

Mariana, contacta a Ernesto, al final viene su correo. Gracias!

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